Oasis y voto útil
Hace años que se habla reiterativamente del oasis catalán. Esta expresión fue acuñada por el periodista viguetano Manuel Brunet i Solà a raíz de la proclamación del Estat Català por parte de Companys el 6 de octubre de 1934 y de la situación política que de este hecho derivaría. Brunet sostiene que la proclamación del Estat Català es una ocasión perdida para que Cataluña se convirtiera en un oasis de felicidad relativa, con una buena administración del Estatuto. En su comentario “El Oasis”, publicado en La Veu de Catalunya el 4 de marzo de 1936, Brunet afirma que «si el 6 de octubre se perturbó la paz de Cataluña fue precisamente porque el Estatuto fue tirado en plena calle. Respetando el Estatuto, aquellos días de octubre, cuando toda España parecía que iba a naufragar, Cataluña podía ser un oasis paradisíaco”.
Aquellos años fueron sin duda una época convulsa, en la que con frecuencia se imponía el sectarismo y el interés partidista sobre la eficacia en la gestión pública y la consecución del bien común. En su comentario “El Oasis y sus alrededores”, publicado en La Veu de Catalunya el 6 de julio de 1936, Brunet explicaba que se refería al oasis de forma metafórica, al comparar la situación sociopolítica de Cataluña con la del resto de España, que “permitía esperar que no sería difícil convertir este país en un oasis”. Cierra su comentario con un toque de realismo: “Si Cataluña es un oasis, señal que los señores del Frente Popular admiten que el país circundante es incómodo y anarquizado. No es lícito, pues, diría yo, continuar haciendo apología del oasis. Porque, ni Cataluña es un oasis, ni los izquierdistas tienen derecho a dar a entender que más allá de este supuesto oasis no se puede vivir”.
Sin embargo, las referencias recientes al oasis catalán se centran sobre todo en el “aquí no pasa nada” que subyace en la impunidad con la que los poderes públicos de Cataluña han ido acrecentando la desafección de y a España al tiempo que creaban la nació catalana, apoyada en una acción política de espaldas a la realidad social que tiene su parangón en el recurrido nuevo Estatuto y su desarrollo legislativo. El mayor exponente de esta nueva acepción del oasis catalán lo tenemos en el editorial conjunto “La dignidad de Cataluña”, publicado por los principales periódicos catalanes el 26 de noviembre de 2009.
Pese a la efectividad en el adoctrinamiento nacionalista, apoyado convenientemente en el sistema educativo, tanto público como privado, en el centro del oasis se escuchan algunas voces discordantes, entre las que destaca por su claridad y coherencia la de Ciutadans (C’s). A lo largo de esta legislatura, en el Parlament de Catalunya se ha podido oír la voz de muchos catalanes que no comulgan con la rueda de molino que representa el nacionalismo militante que defienden los partidos políticos integrados en lo que se ha dado en llamar el establishment o el PUC (Partido Único Catalán), a saber, CiU, PSC, ERC e ICV-EUiA. No es que por el estrado del hemiciclo hayan pasado un sinfín de ciudadanos de a pie. Es que se ha oído fuerte y clara la voz de C’s, de boca de sus parlamentarios, encabezados por Albert Rivera.
Ante el desparpajo y la claridad de ideas de C’s, al oasis sólo le queda un camino: propugnar el voto útil. En estos meses de precampaña, ante la proximidad de las elecciones autonómicas, previstas para el próximo mes de octubre, hemos visto, y sin duda seguiremos viendo, varios llamamientos al voto útil, mediante la publicación de encuestas a medida del titular periodístico que se quiere potenciar.
Porque la única garantía de mantener en funcionamiento el oasis catalán, tal y como lo entendemos en la actualidad, pasa por alejar las voces discordantes capaces de aplicar a la política la dosis requerida de realidad. Y los resortes del establishment trabajarán coordinados, ora porque el PSC no se hunda en sus encuestas, ora por asegurar a sus lectores que CiU tiene asegurado el triunfo electoral por una mayoría que hace posible que vuelva a gobernar, aunque sea a caballo del PP.
Veremos sin duda un sinfín de llamamientos al voto útil, en el que el medio de turno buscará siempre arrimar el ascua a su sardina. Pero hay que esperar que los catalanes, tras más de tres décadas de gobiernos de corte nacionalista, con una política corrupta y alejada de las necesidades reales de la ciudadanía, opten por decidir la utilidad de su voto y concluyan que el único voto útil es el que se otorga a quien es capaz de ser tu voz y de representar tus intereses, sin más servidumbre que el respeto a la democracia y la búsqueda continua y decidida del bien común.
Matías Alonso