.:: Blog de Matías Alonso ::.

Bitácora personal con inquietudes ciudadanas

Inicio » Estocada a la libertad

Estocada a la libertad

La VIII Legislatura del Parlament de Catalunya, desde la restauración de la democracia en España, difícilmente caerá en el olvido. Hay muchos motivos para ello e incontables puntos de vista para valorarlos.

El primero de estos motivos, aunque no el más importante, es la proclamación de José Montilla, un andaluz ciudadano catalán de adopción, como Presidente de la Generalitat. Este logro de la democracia deriva de la repetición del pacto tripartito, fraguado por Pasqual Maragall en 2003, que permite al segundo de los grupos parlamentarios de la cámara catalana encabezar un gobierno de conveniencia, revestido de un aura progresista. Así, tras las elecciones del 1 de noviembre de 2006, un hombre gris, burócrata de partido, sin más méritos que su carrera política en el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), se convierte en el tercer presidente de la Generalitat, tras las primeras elecciones democráticas del postfranquismo.

Otro motivo para el recuerdo ha sido el desarrollo legislativo amparado en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, aprobado en la anterior legislatura gracias al impulso reformador de Pasqual Maragall y de José Luis Rodríguez Zapatero, tras el encuentro en Moncloa del líder convergente Artur Mas con el presidente del Gobierno de España. La norma básica para el desarrollo legislativo en el Parlament de Catalunya ha estado más de tres años bajo sospecha, amenazada por varios recursos ante el Tribunal Constitucional. Uno de estos recursos, el presentado por el Partido Popular, ha dado lugar a una sentencia cuyos resultados prácticos aún son inciertos, máxime cuando la reacción inmediata de la Cataluña oficial ha sido la movilización en la calle y el anuncio de que, por unas u otras vías, se toreará la resolución del alto tribunal. El primero de los frutos de este empeño lo hemos visto esta semana, con la aprobación de la Ley de Veguerías.

A lo largo de la legislatura se han ido repitiendo episodios en los que se ha escenificado el modelo divergente, en cuanto a intereses partidistas, que sostiene al tripartito conformado por PSC-CpC, ERC e ICV-EUiA. El largo tira i afloja que se ha escenificado en un supuesto choque de legitimidades y en continuas presiones políticas al Tribunal Constitucional, ha ido mostrando a un José Montilla, máximo representante del Estado en Cataluña, cada vez más alejado de la socialdemocracia y cada día más próximo al catalanismo nacionalista, pidiendo la soberanía para el pueblo de Cataluña sin el menor recato, en contra de lo que dispone nuestro ordenamiento constitucional, del que su autoridad emana.

También en esta legislatura han salido a la luz dos escándalos, derivados de la financiación irregular de los partidos políticos, que salpican gravemente a los dos principales grupos representados en el Parlament. Primero el caso Millet (Palau de la Música), en el que está implicada Convergència Democràtica de Catalunya (socio mayoritario de CiU) y, casi de inmediato, el caso Pretoria (Ayuntamiento de Santa Coloma de Gramenet y otros), que salpica principalmente al PSC. En ambos casos es patente la falta de control de las instituciones catalanas sobre los fondos públicos que algunos sinvergüenzas esquilman sin rubor.

Un dato que reflejan las encuestas, a lo largo de la legislatura, es el progresivo desapego del ciudadano hacia los partidos y su actividad política. Este desapego se traduce en el anuncio de una mayor abstención en las próximas elecciones y, en el caso de los dos partidos de mayor peso en el tripartito de gobierno (PSC y ERC), en una debacle electoral, que se traducirá en una considerable pérdida de escaños y en la imposibilidad de conformar un nuevo gobierno de la Generalitat con los mismos protagonistas. Esta previsión, de confirmarse en las urnas, será el retiro forzoso del primer plano político del actual presidente, José Montilla.

Esta semana se está desarrollando un intenso y denso último pleno de la VIII Legislatura. La sesión del miércoles 28 de julio de 2010 pasará a la historia por la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, tras un falso debate que ha pretendido centrarse en la defensa de los animales y que esconde, en parte de los miembros del legislativo catalán, un paso más en la ardua labor que comporta diferenciarse del resto de España. El Parlamento de Cataluña, órgano legislativo de una de las regiones españolas con mayor tradición taurina, comete hoy un atentado contra la libertad, en el intento de modelar y uniformizar la sociedad catalana, plural y rica en contrastes, pese a que con ello se cercene la libertad.

Hoy, 28 de julio de 2010, todos y cada uno de los ciudadanos de Cataluña, gracias a la prohibición por Ley de las corridas de toros en la Comunidad Autónoma, hemos sacado un abono en la Monumental de Barcelona, que nos costará alrededor de 40 € por persona. Un bajonazo más a nuestra economía, en tiempos difíciles.

Hoy también, la titánica tarea de borrar la Cataluña real, centrándose en conformar una identidad única catalana, ha dado un paso de gigante, al tiempo que le asesta una estocada a la libertad.

Matías Alonso

Nombre del autor

Nombre: Matías

2 comentarios en «Estocada a la libertad»

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>