.:: Blog de Matías Alonso ::.

Bitácora personal con inquietudes ciudadanas

Home » Desnortados

Desnortados

Mi madre diría “esnortaos”, haciendo honor a su patria chica, en plena Axarquía malagueña, muy próxima a la costa granadina en la que esta palabra vio la luz. Sea como fuere, hemos perdido el norte. Estamos perdidos.

En algunos temas, todos ellos fundamentales, el gobierno de España navega a la deriva. O eso parece. No puede considerarse un tema puntual. Viene siendo así desde que Rodríguez Zapatero tomó las riendas del gobierno. Sólo el dominio de la propaganda le permite mantener el tipo.

Quiero hablar hoy de dos cuestiones que no son pacíficas. Una de ellas se enmarca en lo que se conoce como “guerra contra el terrorismo”. La otra, entraría directamente en la categoría de “marear la perdiz”.

La relación del gabinete de Rodríguez Zapatero con la guerra, sea legal o ilegal, ha pretendido moverse siempre en el terreno de lo políticamente correcto. Aunque a veces no lo haya sido tanto. La verdad es que la cosa empezó mal. Su primer Ministro de Defensa, José Bono, pasó con más pena que gloria. Eso sí, dejando un par de detalles de dudoso tacto.

El último consejo de ministros de mayo de 2004, cuando hacía poco más de un mes desde que se había constituido el gobierno, el propio Bono entró en el paquete de condecorados por su intervención en la retirada de las tropas de Irak. No dudo de la justeza de condecorar a los generales que intervinieron en la retirada. Aunque recuerdo las burlas que sufrieron nuestras tropas por parte de los aliados italianos. La presión mediática consiguió que Bono renunciara a su medalla al Mérito Militar.

Militares de mérito los hay. Y sin duda los ha habido a lo largo de la historia. Uno de ellos seguramente fue George Smith Patton, militar estadounidense heredero de una larga tradición castrense. Entre sus numerosas condecoraciones, el Corazón Púrpura, una de las más altas distinciones que se otorga en el seno de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos. Entre sus frases célebres, destaca la que señala con precisión lo que cabe esperar de los militares en un conflicto bélico: “El objeto de la guerra no es morir por tu país, sino hacer que otro bastardo muera por el suyo”.

En la lógica que impregna nuestro ámbito de defensa, Patton lo tendría difícil. Sólo recordar la frase más célebre de José Bono al frente de su ministerio: “Prefiero morir que matar”. Después la vistió con su raíz cristiana y con la necesidad de que las acciones de los ejércitos fuesen legítimas.

Tanto la frase en sí como su justificación posterior son un torpedo bajo la línea de flotación de la moral de la tropa. Por un lado indica a los soldados que “casi prefieres verles muertos”. Por el otro, pone en duda que cuando nuestras tropas intervienen en un conflicto lo hagan siempre con legitimidad.

El relevo ministerial y la segunda etapa del Gobierno de Rodríguez Zapatero no han mejorado esta cuestión. Aún hoy se lanzan mensajes de desorientación, que difícilmente pueden elevar la moral de nuestros soldados. La insistencia de la ministra Chacón en negar la evidencia es una prueba de lo que digo. Negar que los soldados españoles expedicionarios en Afganistán están interviniendo en una guerra, no tiene nombre. Y más cuando su intervención, precisamente, se justifica en el marco de la “guerra contra el terrorismo”, impulsada en su día, a nivel planetario, por el heredero del diablo sobre la faz de la tierra: George Walker Bush.

Este confusionismo gubernamental, esclavo de la propaganda, ha llevado al propio presidente Rodríguez a desatar otra guerra. Esta, doméstica. Y en la que se ha aliado con las dos grandes centrales sindicales, UGT y CCOO. El enemigo, fácil y que da bien en los telediarios: los empresarios.

Es curioso que el responsable de que España se haya posicionado con fuerza a la cola de Europa, primero negando la que se nos venía encima y después dando palos de ciego a dos manos, cargue con todo contra los que deberían sacarnos del atolladero. Cargar contra los empresarios, en abstracto, sale gratis. Marea la perdiz y mantiene ocupadas a las masas obreras, movilizadas por sus representantes legítimos. Claro que poco importa que estas movilizaciones, ya anunciadas para primeros de octubre, debieran haberse producido meses atrás. Lo de menos es que, además, se confunda a la opinión cargando contra quien no es responsable. O, cuando menos, no lo es tanto como aquel a quien estas movilizaciones amparan: el propio presidente del Gobierno.

Podemos estar tranquilos. Se mantiene la tradición, tan española, de pagar justos por pecadores. O de que los que menos culpa tienen, aunque sean pecadores, paguen el grueso de la factura. Y en eso, en ese paquete, entramos todos. Aunque sólo sea por la vía fiscal.

Entretanto, Rodríguez Zapatero negando la evidencia, aunque nuestros indicadores económicos den pena; aunque prácticamente uno de cada cinco españoles esté en el paro; aunque nos mantengamos en recesión mientras las otras potencias europeas levantan el vuelo ¡Todo va bien!

Y siempre hay un culpable.

Pues eso, ¡desnortados!

Matías Alonso

Name of author

Name: Matías

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>