Pascua militar
Estamos hoy ante una celebración que debería ser un elemento aglutinador para España, pero que indefectiblemente no pasa de ser un indicador de la situación de crispación política que vivimos como consecuencia de la muy mermada talla de la mayor parte de nuestros cargos electos. El Rey, de nuevo, se ve obligado a clamar por la unidad para acabar con el terrorismo que inútilmente nos asola.
Entretanto, fruto del oxígeno recibido por la, ahora está claro, inadecuada actitud de RZ y su gobierno (hoy mismo Zapatero insiste en que «no hay ningún aspecto que permita decir que ha habido algún error» –don erre que erre-), el entorno mafioso de la banda asesina persiste en su convocatoria apologética de Anoeta. Hace sólo tres días otro prócer socialista, el alcalde donostiarra Odón Elorza, daba por sentado que este acto se celebraría, puesto que para él, como para otros muchos de nuestros dirigentes (?) políticos, parece que convocar actos de apoyo a terroristas entra dentro de la normalidad ciudadana.
En las próximas horas veremos lo que da de sí, un año más, la celebración de la Pascua Militar. Mi deseo es que pronto, y de una vez por todas, estacelebración recobre el verdadero carácter con el que fue instaurada por Carlos III y sirva sólo para cohesionar España y agradecer la labor abnegada de sus fuerzas armadas.
Matías Alonso