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Bitácora personal con inquietudes ciudadanas

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Seguimos en el desvarío

En la política, bien lo sabemos, el lenguaje adquiere otra dimensión. Las palabras suelen adquirir significados diferentes a los queles reconocela gente común. Y ahora, tras las elecciones autonómicas en Cataluña, estamos en esa fase en la que hay que estar muy atento a lo que los políticos dicen y a lo que, quizás, quieren decir.

Pero esta situación es aplicable, en lo cotidiano, a la totalidad de la vida política española. Y hemos de estar atentos. Hoy quiero comentar tres temas, de índole diversa, pero que tienen su importancia para quien se siente simplemente ciudadano. El primero, especialmente si se es ciudadano de Cataluña. El segundo, es más trascendente si se pertenece a Ciutadans – Partit de la Ciutadania / Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía. El tercero, es importante si eres ciudadano de España y de forma muy especial, si lo eres del País Vasco. Vamos a ello:

  • El resultado de las elecciones del miércoles pasado ha abierto diferentes opciones posibles para el gobierno de Cataluña. Una parte importante de la ciudadanía catalana probablemente se decanta por un pacto sociovergente que asegure la gobernabilidad y el desarrollo estatutario. El propio presidente del gobierno español ha puesto en marcha sus resortes para conseguir que Montilla trague. En cualquier caso, los pactos que finalmente se susciten deberían ser coherentes con los programas y con los planteamientos de campaña, es decir, con el producto anunciado. Pero bien, Zapatero ya ha dicho que deja la decisión «en manos de Montilla» y Blanco, por su parte, ha dicho que el PSC hará lo que mejor convenga a Cataluña. Ambos están diciendo, en realidad, que esperan que Montilla se doblegue en beneficio de los intereses políticos del PSOE respecto a la gobernabilidad de España. En todo caso, el PSC tiene un verdadero papelón. Pero, en fin, que cada palo aguante su vela.
  • El PP ha visto la luz. Si durante la noche electoral era Josep Piqué quien decía desconocer quienes son Ciutadans y cual es su programa electoral (supongo que como consecuencia del desprecio previo por estos que, durante la campaña, eran conocidos como los otros), al día siguiente, en rueda de prensa, daba claras muestras de estar ya al corriente de quienes somos, de donde venimos y hacia donde queremos ir (léase programa electoral). Hay que alabar el esfuerzo de Piqué. Pero hoy, su jefe supremo, Mariano Rajoy, se ha quejado de que la aparición en escena de Ciutadans ha restado votos al PPC, «cuando en realidad se defienden cosas muy parecidas». Bueno, Mariano, pues no. Ciutadans y el PP no se parecen demasiado, ni en la línea política ni en el programa que pretenden aplicar. Y Ciutadans supera al PP, hoy por hoy, en la firmeza de la defensa de las convicciones, especialmente en lo que respecta a la defensa de la catalanidad y la españolidad, en Cataluña, como hechos complementarios y no antagónicos. Es posible que esa firmeza y esa claridad en el lenguaje y en los hechos hayan arrastrado algunos votos del PPC hacia Ciutadans. Pero los que saben que han perdido un número importante de votos en el saco de esta opción política son los dirigentes del PSC. Curiosamente, la mayoría de esos votos socialistas redirigidos a Ciutadans lo son de la corriente más próxima al PSOE, del que muchos de ellos piensan que nunca debieron salir. Conflicto de identidad que cuesta más comprender cuando el secretario general del PSOE es el causante principal de la deriva actual del PSC. ¡Cosas de la vida!
  • El frente nacionalista vasco sigue erre que erre. Estos prohombres de la patria vasca (la de los vascos, vascos, oiga) han aprobado hoy en su Parlamento el derecho de autodeterminación de los vascos y vascas, felicitando de paso a Montenegro por su independencia de Serbia. Pues ¡bueno!, pues ¡vale! Dado que seguimos instalados en la fase del que todo vale, pues ¿qué más da? Una vuelta de tuerca más no importa. Después de todo, los profesionales de la política siguen pensando que están por encima del bien y del mal, y que las leyes vigentes no merecen respeto alguno. Que la soberanía radica en el pueblo español, ¿y a mí qué?, la troceo y punto. Y de paso, sigo mirando a los Balcanes, aunque me mosqueo cuando se habla del riesgo de balcanización. Políticos de fina escuela.

Seguimos en el desvarío. Hoy, desde Cataluña, estamos en condiciones de iniciar un proceso de regeneración de la clase política española, que será costoso pero que resulta del todo imprescindible. Y hay que animar a los ciudadanos que habitualmente dejan de lado la política a que se levanten, como ha hecho la militancia de Ciutadans, y recuperen el sentido de las palabras y obliguen a los políticos a seguir fielmente el camino trazado por la Ley. De lo contrario, corremos el riesgo de que nos embarquen en aventuras indeseadas y que tal vez no lleven a buen puerto.

Matías Alonso

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