Piqué, entre la crítica y la ¿cercanía?
Josep Piqué cree que hablar castellano (o español) en el Parlament de Catalunya puede ser una provocación. Afirma además que si él lo hiciera, por motivos de oportunismo político, sería una impostura.
Es el mismo Piqué que, durante la noche electoral del 1 de noviembre, mostraba su mal humor por los resultados de Ciutadans – Partido de la Ciudadanía, a los que decía no conocer, pese a haberles tachado pocos días antes como un grupo de extrema derecha. Al día siguiente ya tenía claro que Ciutadans es un partido más bien de izquierdas; ahora dice socialdemócrata. Cualquier día acertará, etiquetando al partido como lo que es, una formación política sin etiquetas definidas, que ocupa un espacio político en el centro-izquierda, tendiendo puentes entre el liberalismo progresista y el socialismo democrático, es decir, entre el liberalismo moderado con sensibilidad social y la socialdemocracia sin tics totalitarios.
Ha pasado Piqué de censurar abiertamente a Ciutadans a hacerlo de forma más recatada, con el reproche de que hablar castellano puede provocar en Cataluña. Aprovecha la crítica para referirse al biling