Los problemas tienen causa
Es una obviedad. Las cosas no pasan porque sí. Ayer hablaba de los problemas del transporte. Y está claro que tienen causa. Si nos centramos en los problemas ocasionados por la nueva infraestructura del AVE en el Baix Llobregat, para algunos los problemas vienen dados por el incumplimiento de los plazos por parte de las constructoras, mientras que para otros la causa última está en la irresponsabilidad política de mantener en el gobierno a una ministra que ha sido «incapaz de solucionar lo que se anunciaba como un desastre anunciado». Cada cual que elija a su culpable. Y pensemos que el AVE no ha entrado todavía en Barcelona. Veremos cual será el impacto en el Eixample y a su paso junto al templo de la Sagrada Familia.
Los problemas de Hamilton y su McLaren-Mercedes durante el transcurso del GP de Brasil, y que han desembocado, de momento, en la pérdida del campeonato mundial de F1, también tienen su causa. Según recoge en su edición de ayer el periódico digital canadiense La Presse, los problemas de Lewis Hamilton en la octava vuelta del gran premio, que culminaron con la pérdida de catorce posiciones, se debieron, en declaraciones del propio piloto, a un fallo de pilotaje: «Mi dedo se deslizó sobre el volante, y pulsé por error el botón utilizado para la salida. El coche quedó en punto muerto y tuve que reinicializar el sistema, es decir, recargar el software de gestión del coche». Queda claro que los fallos de pilotaje no se limitaron a la innecesaria agresividad y a la consiguiente salida de pista, y probablemente se debieron a no haber controlado la presión en el momento culminante de la temporada.
Matías Alonso