Ciutadans en el País Vasco
Casi no es noticia. Pasa desapercibido en el revuelo de declaraciones y contradeclaraciones a costa del proceso y de quién tiene la culpa de que se haya roto o suspendido. De la ruptura de la tregua, está claro, sólo tiene la culpa la organización terrorista que ha puesto la bomba en la T4. Y el ministro Rubalcaba hace muy bien en enfatizarlo: «Cuando uno pone una bomba potente en un aeropuerto el 30 de diciembre, tiene que ser consecuente con sus acciones y me parece bastante evidente que los riesgos de que haya víctimas son enormes. Me parece un sarcasmo que ahora ETA pida explicaciones de sus salvajadas al Gobierno de España». Y punto. Esto es lo que hay: una sociedad democrática, libre y pacífica que quiere seguir siéndolo, bajo el imperio de la Ley y sin la imposición de un marxismo-leninismo asesino fuera de onda y de lugar.
Casi no es noticia, pero lo será: «Ciutadans va a presentarse de forma oficial en San Sebastián este próximo viernes para hacer público su proyecto político para el País Vasco», tal y como anuncia hoy el Correodigital, en un acto organizado por Basta Ya, y en el que intervendrá Fernando Savater.
Me llena de alegría ver que en esa tierra lacerada puede brotar una nueva rama de esta corriente ciudadana, nacida de Ciutadans de Catalunya e impulsada por hombres y mujeres de a pié, que creen que es el momento de cambiar el actual statu quo de la política española:de hacer política para las personas y no para los territorios; de defender la libertad y la igualdad; de huir de identitarismos disgregadores que, en ocasiones, se apoyan en las diferentes lenguas oficiales para discriminar a las personas; y de defender la Constitución, sin permitir que sea sometida a continuas embestidas en beneficio de unos pocos.
Y me llena de orgullo, sí, que una de las personalidades que apoyan esta presentación, según publica e-Noticies,sea la eurodiputada socialista Rosa Díez, a quien admiro profundamente y que ha mostrado su coraje, su valentía y su firmeza democrática a lo largo de toda su vida.
¡Bravo!, Rosa. Y muchas gracias.
Matías Alonso