Basque Chronicles en el Guggengheim
Polémica, aunque leve, ante la negativa de la Fundación Miguel Ángel Blanco de autorizar al fotógrafo Clemente Bernad incluir en su exposición fotoperiodística en el Guggengheim de Bilbao la foto de una radiografía del cráneo de Miguel Ángel en la que se puede apreciar el impacto de los disparos que le causaron la muerte. Y la polémica se genera porque tanto el fotógrafo como la comisaria de la exposición, Rosa Martínez (soriana experta en estas lides), no entienden el calificativo de «sesgada» que la Fundación Miguel Ángel Blanco aplica a esta colección fotográfica, seleccionada bajo el nombre de Basque Chronicles.
Hace ya muchos años que cualquier visión de la realidad vasca puede parecer sesgada. Y sin duda esta exposición lo es cuando, al pie de una foto de los funerales en San Sebastián de dos guardias civiles asesinados por ETA en 1992, aparece el aséptico «muertos por ETA».
La comisaria de la exposición pone el dedo en la llaga: «El problema no está en las imágenes, sino en el mundo real».
Yo diría más: El problema está en la ensoñación reiterada de unos dirigentes políticos que vienen tratando, durante décadas, la actividad criminal de una banda terrorista como la lógica reacción a un problema político, falso en sus raíces pero que quieren mantener vivo para perpetuarse en la poltrona.
Matías Alonso