ZP a pie firme y Mas en la burbuja

Tres años después ZP ha aguantado de un tirón, sin sofocos, sin desmayos, el paso de la Star-Spangled Banner. Las barras y estrellas han pasado fugaces ante sus ojos, y no se le ha visto pestañear. Tampoco se ha sentado… Aunque lo tenía difícil: no había silla. ¡Bien por ZP! En el tercer aniversario de su pose calculada no ha encrespado ánimo alguno. Que se sepa.
Artur Mas está exultante. Desde su burbuja ha visto con alegríaa dos de sus oponentes en la próxima contienda electoral catalana andar a la greña, como consecuencia de la agresión sufrida por los dirigentes, militantes y simpatizantes del PP, el pasado martes, en Martorell. Piqué reconoce que el PSC ha reaccionado «particularmente bien»con la destitución del (cabeza de turco) dirigente de la Juventut del PSC en esa localidad del Baix Llobregat, Jordi López. A su vez, la dirección del PSC, sin reconocer responsabilidad alguna en la actuación de sus militantes (Jordi López no era el único cargo del PSC protagonista de los altercados de Martorell), echa en cara a Piqué que no expulse a Xavier Garcia Albiol, dirigente del PPC que presuntamente repelió las agresiones en la persona de uno de los agresivos manifestantes.
¡Qué bien! CiU y su candidato pueden presentarse de nuevo como los únicos garantes de la paz en el oasis. No voy a disculpar la actitud de Garcia Albiol. Responder a provocaciones de esta calaña es la única vía para asegurarte de que continuarán produciéndose. Pero no me trago la pax arturica. Artur Mas es el mismo paladín de la libertad que el pasado domingo abogaba por la libertad de expresión de la chusma, durante el desarrollo del mitin futbolero del Nou Camp, con motivo del enfrentamiento internacional vasco-catalán. La libertad de expresión es muy saludable, pero el credo nacionalista pone siempre en el mismo lado todo aquello que favorece sus intereses, a espaldas de cualquier otra consideración, moral o política:
- Desde el punto de vista moral es reprobable censurar con la boca pequeña la expresión vociferante del odio a España, inoculado en vena durante tantos años por el sistema nacionalista catalán (y sobre todo vasco)y considerar inevitables las muestras de apología del terrorismo que se dieron de forma continuada entre muchos de los asistentes a la ceremonia.
- Desde el punto de vista político es simplemente mezquino. Sin embargo, Artur Mas tiene ahora una ocasión de oro. Sólo tiene que adherirse a la convocatoria planteada por Albert Rivera y Ciutadans – Partit de la Ciutadania para manifestarse, codo con codo, en defensa de la democracia y de la libertad de expresión, bajo el lema unitario «Junts contra la violència».
Pues eso, le esperamos el próximo domingo, día 15 de octubre, a las 12:00 horas, en la Plaça de Sant Jaume de Barcelona (se lo pongo en catalán para que no se pierda).
Matías Alonso