Problemas de enfoque
Para el próximo 1 de diciembre se convoca manifestación en Barcelona, supuestamente contra el caos ferroviario, cuya finalidad es dar un paso más en el supuesto apoyo popular hacia la independencia de Cataluña. Es curioso que entre los adheridos a la marcha estén partidos como ERC e ICV-EUiA, que tienen no sólo responsabilidades en el gobierno de la Generalitat de Cataluña, y en el apoyo parlamentario durante la legislatura al Gobierno de España, causante último del desaguisado, sino también responsabiliad en las decisiones iniciales, tomadas desde los Ayuntamientos de Barcelona y del Baix Llobregat, al alimón con la Generalitat que presidía Jordi Pujol, y que decidieron el peor trazado posible para que la alta velocidad hiciera su entrada en la capital catalana. Esperan estos profesionales de la manipulación encontrar bálsamo a su responsabiliad en una manifestación manipulada. Puede que lo consigan. Al fin y al cabo, la sociedad catalana ha dado muestras sobradas de no precisar en el enfoque. Por cierto, una buena aproximación al verdadero problema catalán se encuentra en la Tercera de ABC, de la pluma de Miquel Porta Perales, publicada el pasado sábado.
Otro afectado por hipermetropía es el diputado andaluz por Córdoba Antonio Romero, de Izquierda Unida, quien, según publica hoy El Mundo, afirma rotundo que «el Rey no tiene autoridad moral para callar a un electo». Ergo, electo significa para Romero patente de corso en el insulto a España en presencia de su Jefe del Estado. Y discutir a estas alturas la autoridad moral de la persona que ha impulsado el período de la historia de España más fructífero y más acorde con los ideales democráticos es, cuando menos, una osadía, por otra parte incomprensible en un comunista que vivió en primera persona la transición. Algo más moderado estuvo su casi correligionario Joan Herrera (ICV-EUiA), portavoz en el Congreso del grupo IU-ICV, que se limitó a afirmar que el monarca «perdió las formas». Pero en general, la izquierda supuestamente progresista sigue enfocando mal y muestra su tendencia a defender lo indefendible, que sería claudicar a la actitud intolerable de un dictadorzuelo vocacional como Hugo Chávez que está dando los pasos necesarios para perpetuarse en el poder, en detrimento de Venezuela.
Matías Alonso