¿Queda algo del famoso ‘Seny’?
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Parece que la lejanía intersemanal, el pasarse varios días seguidos en Madrid, le dan a don Celestino una visión más objetiva de la realidad que le circunda. Afirma, y tiene razón, que «imponer el catalán a los inmigrantes sería contraproducente«. Está más que comprobado que toda imposición genera una reacción en sentido contrario. Y podemos comprobarlo en las reacciones que, cada vez más, está generando la persecución lingüística que padecen muchos pequeños empresarios en Cataluña, obligados a redactar «al menos en catalán» la información contenida en sus escaparates y rótulos, en aplicación de una legislación que prima la «defensa de la lengua» -una en concreto- por encima de los derechos individuales, buscando, de paso, dificultar el uso libre y voluntario de la lengua que, además de ser la oficial en todo el Estado, es mayoritaria entre la ciudadanía. Todo ello bajo el falaz argumento de que «el catalán es la lengua propia de Cataluña», desmintiendo la realidad histórica y el hecho incontestable de que los territorios no hablan. Son los ciudadanos los que para hablar pisando el territorio utilizan las lenguas. Y la realidad histórica es que durante muchos siglos, desde el siglo XI, cuando catalán y castellano empezaron a andar, como lenguas, caminos diferentes, en el territorio que hoy conocemos como Cataluña convivían ambas líneas lingüísticas, sin aspereza y en total armonía. Por más que se empeñen en negarlo.
El ministro de Trabajo e Inmigración parece haberlo entendido, desde la lejanía que le da la centralidad madrileña. Estoy seguro que nadie le habrá presionado, allí, en Madrid (léanlo con «t» final) para que se decante por la racionalidad, por el seny catalán del que tanto carecen, últimamente, muchos catalanes.
¡Enhorabuena, ministro! Ahora sólo falta lo fácil: conseguir que de sus ideas también comulguen Montilla y su gobierno.
Matías Alonso
En las pasadas municipales, Corbacho com secretario de política municipal del PSC dejó claro que pretendía llevar el tripartit a todos los pueblos de Catalunya. Recordemos también cuando alguien le llamó desde Madrid para preguntarle si estaría dispuesto a encabezar un PSOE en Catalunya, antes de colgar el teléfono estaba llamando con la otra mano a la sede de Nicaragua para decir que él no lo iba a hacer. No nos dejemos engañar, Corbacho es la peor cara del catalanismo, la del emigrante entregado..
Desde luego que no, Miguel. No me cabe duda de que Corbacho conforma, con Montilla, Iceta, etc., el núcleo duro del PSC, utilizando la sombra del PSOE principalmente como argumento de venta en el cinturón rojo. Para mi, no. No queda nada del famoso seny en el PSC. Queda la voluntad firme de ahormar la sociedad catalana para medrar y conseguir imponer el dominio de los mediocres.