Sobre competencia e incompetencia
Acabamos de pasar un muy mal trago. Unas cuantas familias tardarán muchos años en acabarlo de pasar, si es que son capaces de digerir algún día lo que les ha sucedido este pasado fin de semana, este sábado letal. Siguen presentes en nuestras retinas las imágenes dantescas del desastre provocado por las terribles ráfagas de viento que han azotado media España y que el día 24 de enero se han cebado especialmente en Sant Boi de Llobregat.
Recién acabado el recuento de muertos, los responsables aparentes de lo que se ha dado en llamar Protección Civil iniciaron la consiguiente maniobra de despiste:
- Empezaron con el típico «los meteorólogos no aciertan ni una», fácilmente asimilable por el pueblo llano, acostumbrado como está a mojarse cuando menos lo espera.
- Poco después se insistió en dejar claro que, en Cataluña, no se prohibe a la gente hacer cosas. Esto también vende: no nos metemos en la vida de nadie (siempre que rotule en catalán, por ejemplo).
- Algo más tarde se encontró al verdadero culpable del desastre. Se obvió citar al maligno (supongo que porque desde el 20 de enero ya no ejerce), pero se dejó claro que la catástrofe es consecuencia del «cambio climático». Sí, precisamente ese que cierra carreteras y autopistas, colapsa aeropuertos y afecta a centenares de miles de ciudadanos en cuanto se le escapan unos copos.
En Cataluña, por supuesto, se ha insistido durante décadas en conseguir la transferencia de competencias a la Generalitat. Hoy en día el nivel competencial es, cuando menos, aceptable. Pero también hoy el presidente Montilla nos sorprende anunciándonos que en un tema tan importante como lo es el de la Protección Civil la Generalitat no es competente del todo, ya que no puede obligar a los ayuntamientos a que obren en consecuencia cuando un temporal previsto y previsible, como lo ha sido el de este pasado sábado 24 de enero, amenaza con arrasar vidas y haciendas de cuantos estén desprevenidos y sigan haciendo su vida normal.
Amparado por la distancia, sin ningún familiar que pudiera recriminarle su declaración, esta misma mañana en el programa Espejo Público, de Antena 3 Televisión, el presidente Montilla ha dejado claro que en relación a la Protección Civil la Generalitat no es del todo competente: «No se suspendieron todas las actividades porque, además, hay actividades que la Generalitat no podía suspender».
Pero podemos estar tranquilos. Se ha actuado correctamente, «de acuerdo con un protocolo y por tanto tomando las medidas y haciendo las comunicaciones previstas en este protocolo». Este tranquilizador mensaje lo ha lanzado hoy el presidente José Montilla en Bruselas, mientras deseaba un feliz año nuevo a los funcionarios catalanes en las instituciones de la Comunidad Europea. Montilla estaba tranquilo, en su papel, a 1.300 Km de distancia de los desconsolados familiares de los fallecidos durante el temporal.
Parece que hace falta un cambio, y que no sea precisamente climático.
Matías Alonso