Hacer el primo
Estamos en un país de pícaros, por decirlo suavemente. El día 19 del pasado mes de septiembre el concejal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla, Emilio Carillo, PSOE por supuesto, salía al paso de la polémica levantada por el PP ante la recalificación urbanística de la sede del PSOE en la capital andaluza. El procedimiento, según el edil, era transparente, puesto que «lo que el propietario de la finca, el PSOE, ha hecho ahora ha sido pedir una licencia a la que tiene derecho por las determinaciones urbanísticas, la podría haber pedido con Alejandro Rojas Marcos o Soledad Becerril -ex alcaldes del PA y del PP, que gobernaron el Ayuntamiento entre 1991 y 1999- y se la tendrían que haber concedido». Aprovechó el envite para denunciar la «enorme falsedad» que entraña la polémica sobre la reforma de la sede socialista levantada por el PP.
Pero se coge antes a un mentiroso que a un cojo: hoy publica El Mundo que los ex dueños de la sede del PSOE en Sevilla la vendieron porque el Ayuntamiento no les autorizó, en 1989, la edificabilidad que ahora permite al partido. Se la vendieron al PSOE porque el PSOE, que entonces gobernaba el Ayuntamiento sevillano, no les dejaba edificar.
¡Qué país este! Los políticos que se las dan de transparentes son los mismos que te obligan a hacer el primo.
Matías Alonso