¿Buena fe o paranoia?
Hay que pensar que la gran mayoría de los ciudadanos obra de buena fe. Y esta es una expresión de moda, brillantemente utilizada hasta por nuestra vicepresidenta del Gobierno y algunos de sus correligionarios. La buena fe, en sus bocas, equivaldría al tan celebrado talante con el que RZ desembarcó en la primera línea de la política española. Por eso, cabe pensar que el actual proceso de fomento de la división entre españoles en el que nos vemos inmersos no es más que fruto de la buena fe y del talante, ya que no del talento. Pero ya sabemos que no hay mal que cien años dure…
La situación política debe preocuparnos. Pero no menos debe hacerlo la inoculación de determinadas «ideas» que generan una distorsión de la realidad que puede rayar en la paranoia colectiva (afortunadamente todavía no mayoritaria). Así, un asesino convicto y totalmente alejado del menor remordimiento, se convierte en un enfermo al que, en consecuencia, hay que liberar, dejando de ser a los ojos de muchos lo que realmente es: un terrorista que ha iniciado un pulso al estado de derecho, mediante una huelga de hambre trampa, y que está mucho mejor donde está que siendo agasajado como héroe cuando su papel es el del peor de los villanos.
Uno de los últimos ejemplos, dejando aparte el que hoy se vivirá en el Parlamento Vasco, es el de Oleguer Presas, jugador del FC Barcelona, que ha hecho unas declaraciones públicas y publicadas que podríamos considerar antisistema (espero que eso no afecte a los planteamientos tácticos de Frank Rijkaard). De todo su discurso me ha llamado la atención, por la profundidad de su razonamiento y los valores morales que demuestra atesorar, la sana envidia que le tiene al almirante Carrero Blanco por haber «ganado el concurso de salto de altura». Y me llama la atención en un joven tan saludable como sin duda lo es un deportista de élite. Pero en cierta forma lo entiendo, máxime cuando hace muy pocos días fue incapaz de saltar junto a su rival Diogo, jugador del Real Zaragoza, para evitar el que fue el gol de la victoria del equipo maño en el Camp Nou, en cuartos de final de la Copa del Rey.
Como culé que soy, eso es lo que peor llevo…
Matías Alonso