Sin connotaciones políticas
La semana pasada ha sido noticia, sin parecerlo, que la Federación Catalana de Fútbol (FCF) pretende organizar “un torneo de naciones” en noviembre de 2009. De momento se busca el consentimiento y la colaboración necesaria de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), que deberá servir de valedora del proyecto ante la FIFA. El presidente de la FCF, Ricard Campoy, afirma haber alcanzado un acuerdo con el de la RFEF, Ángel María Villar, para que se inicien las necesarias gestiones, aunque el acuerdo queda pendiente de la aprobación de la junta directiva de la española.
La FCF, en boca de su presidente, ha dejado claro que este torneo internacional, en el que se pretende contar con selecciones de primer nivel, como podrían ser Francia, Brasil o Argentina, no tendrá “connotaciones políticas”. Fundamenta su argumentación respecto a que el evento carecerá de ese estigma en el hecho irrefutable de que no se pretende organizar encuentros contra Gales o Escocia, con los que no se cuenta por el mero hecho de que carecen de entidad suficiente en lo deportivo. Estamos, una vez más, ante el trágala nacionalista que busca el reconocimiento de la nación catalana por la vía de los hechos consumados. Eso sí, sin acritud y, ni mucho menos, sin interferencias políticas de ningún tipo.
Deporte puro y, esperemos, limpio, que no duro. La connotación política, probablemente, sólo la veremos cuatro. O tal vez cuatro millones ¡Qué más da! La estrategia de conseguir en préstamo la yema de los dedos para terminar llevándose el brazo entero ha dado ya muchos frutos, y el nacionalismo dominante en Cataluña sigue trabajando por esa misma vía.
Si Cataluña es una nación, ¿por qué no va a disputar un torneo con Francia, Brasil o Argentina? Al fin y al cabo, no son más que inocentes escarceos en un terreno de juego, en el que no se puede tomar uno las cosas en serio. Además, se aligera la carga de la prueba mostrando la buena voluntad de no querer enfrentarse ni con Gales ni con Escocia. Se omite, sin interés alguno, por supuesto, citar a Irlanda del Norte. Casualmente, las tres selecciones que, junto con la selección de Inglaterra, tienen el privilegio de poder disputar, por separado, competiciones internacionales de fútbol (llamémosle balompié o soccer), pese a estar encuadradas en un misma nación. Se omite sistemáticamente, por supuesto que sin mala intención ni connotación política alguna, que ninguna de las cuatro selecciones (inglesa, escocesa, galesa y norirlandesa) compiten como naciones, sino que lo hacen en virtud de un privilegio que deviene del hecho de que el fútbol moderno se inició en las Islas Británicas y los primeros torneos de selecciones se disputaron, precisamente, entre ellas. Privilegio que, hay que recordarlo, no se disfruta en el deporte rey, cual es el atletismo; ni en el baloncesto; ni en el balonmano; ni en el waterpolo; ni en el voleibol; ni en…
En fin, que sin mala intención pero con la determinación estratégica de imponer urbi et orbe que Catalunya és una nació, el próximo año por estas fechas veremos las calles catalanas llenas de publicidad inocente llamando a la afición a apoyar a Cataluña en su disputa, inter pares, con Francia, Brasil o Argentina, o con las tres a la vez. Todo ello si la Junta Directiva de la RFEF no lo remedia.
Matías Alonso
Posted: September 8th, 2008 under Política y ciudadanos.
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