Rebote, vandalismo y victimismo
Durante los últimos días, y con la guinda del comunicado de ayer del monarca alauí, se ha producido la enésima entrega de la interminable historia de amor y odio entre dos vecinos condenados a entenderse. El lunes y el martes se ha hecho la luz para dos ciudades españolas de pura cepa, tanto como cualquier otra, y para sus habitantes. Los Reyes de España han visitado, por fin, Ceuta y Melilla, tras casi treinta y dos años de reinado. El rebote de Mohamed VI y de su gobierno, sencillamente, no es de recibo. Es curioso que etiquete la visita real a las plazas de soberanía española en el norte de África como “un acto nostálgico de una era sombría”, en clara alusión al franquismo. El mismo que, en su fase agónica, dio pie a la fiesta que ayer celebraba Marruecos: el 32° aniversario de la Marcha Verde, tras la que España inició el ignominioso camino de la dejación de sus obligaciones como potencia colonial respecto del pueblo saharaui, que ha sido llevada a su máxima expresión por la inconsistente política exterior de Rodríguez Zapatero, por más Z que ponga en el invento.
¡Paso de Tardà! Pero conviene hablar de la actualidad catalana. Ayer se revivió una nueva algarada callejera en el centro de Barcelona, a cargo de los hoolligans escoceses del equipo protestante de Glasgow. Los hinchas actuales del Rangers son los herederos generacionales de aquellos que, a principios de la década de los 70, arrasaron el Camp Nou y mantuvieron una verdadera batalla con la, entonces, Policía Armada. Es de esperar que estos estén un poco más civilizados y que hoy, ahora sí, los responsables de mantener el orden público en la capital catalana cumplan con eficiencia su cometido.
Pero hay más. El president José Montilla ha puesto el dedo en la llaga: existe un “desapego creciente” de parte de la sociedad catalana al proyecto de España. De entrada, cabe esperar que calificar a España como proyecto es una boutade de la que es responsable, en exclusiva, el periodista que ha redactado la noticia. En cualquier caso el sustantivo es creible en boca de un ¿socialista? del actual aparato del PSOE, aunque comande una sucursal. Lo que más me llama la atención es que el “desapego creciente”, que en boca de Montilla puede llegar a ser “irreversible”, se debe a la crónica falta de inversión del Estado en Cataluña. Como siempre, la responsabilidad en todo lo que afecta a Cataluña es de un tercero, residente en MadriT o, en el mejor de los casos, en cualquier rincón de la España profunda y casposa que vive, única y exclusivamente, de chupar la sangre a los catalanes, ya sea individual o colectivamente. En ningún caso tiene nada que ver la política de crispación hacia todo lo español que se promueve desde infinidad de entidades y organismos públicos catalanes, el descontrol del gasto y la desviación de fondos ni la ineficiencia de los responsables políticos del Principat. En resumen, vamos mal, pero Montilla, como su casi mentor Z, no tiene nada que ver en ello.
Visto lo visto, tengo que decir, clar i català: De vegades penso si als catalans no ens falta una bullideta…
Matías Alonso
Posted: Noviembre 7th, 2007 under Política y ciudadanos.
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