Desprecio a la inteligencia
La verdad es que, en ocasiones, hay motivos para deprimirse. Este lunes, repasando la prensa de los últimos días, se puede ver hasta que punto algunos políticos nos toman, simplemente, por tontos.
Por una parte Artur Mas, quien en su reunión del pasado viernes con el president Montilla, en la sede de la Generalitat de Catalunya, defendió el trazado del AVE por el Vallés para su enlace con Francia, y anunció que, si obtiene más peso en el Congreso tras las elecciones de marzo, renegociará el trazado para evitar que pase por el centro de Barcelona. Vamos, como si no tuviera nada que ver, ni él ni su formación política (CiU), en el actual trazado, impuesto desde el Ayuntamiento de Barcelona (de Joan Clos), desde los municipios del Baix Llobregat (con José Montilla a la cabeza) y desde la Generalitat de Catalunya (entonces bajo el mandato de Jordi Pujol y su coalición nacionalista). Entretanto, la ministra “indoblable” ya sabe porqué llega tarde el AVE a Barcelona: ¡A quién se le ocurre enterrar las vías!
Por otra, la candidata del PSC y miembro del Gobierno de España (del PSOE), Carme Chacón, que también lo tiene claro. En las próximas elecciones generales los catalanes nos jugamos mucho más que el resto de los españoles. Ella no lo dice exactamente así. Prefiere contraponer territorios, muy en la línea actual de su partido. Así, según la ministra, “en cualquier caso, el 9-M España se juega mucho, pero Cataluña se juega mucho más”. El motivo, muy en la línea del discurso monocorde del PSOE, y que tan buen eco tiene, históricamente y de forma muy particular en los últimos seis años, en Cataluña: “La vuelta del PP supondría un freno, como ya sabemos de sus años de gobierno”.
A todo esto, desde La Moncloa se aconseja a su satélite catalán, el PSC, para que acentúe su perfil catalanista -¡Todavía más!- de cara a la cita electoral de marzo. A nadie se le escapa la importancia que tiene Cataluña a la hora de decantar el posible ganador en las elecciones generales. Y esta importancia se basa, sobre todo, en el rechazo al PP que se predica desde la totalidad de las fuerzas políticas catalanas, acrecentado desde el Pacto del Tinell en el primer gobierno del PSC y sus coaligados, bajo la presidencia de Pascual Maragall. El diferencial en el resultado entre los dos grandes partidos nacionales (el PSC es, sobre todo en las generales, PSOE), es el factor fundamental y mantenerlo es el objetivo. La solución, fácil: más catalanismo.
Tanta simplificación es deprimente. Pero, sobre todo, un desprecio a la inteligencia de los electores. Los catalanes tenemos mucho que decir el próximo 9 de marzo. Y muchos cruzan los dedos y se aplican cuanto pueden, con una clara intención: ¡Irse de rositas!
Matías Alonso
Posted: Diciembre 24th, 2007 under Política y ciudadanos.
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